Iglesia de Bayarque

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Descripción

El templo parroquial de Bayarque presume de un emplazamiento excepcional, es un auténtico mirador de una población que queda a sus pies, bajo su permanente y encumbrada presencia, así como el valor simbólico de centro de reunión de la comunidad cristiana de Bayarque.

Documentación

En la erección de oficios y beneficiosos del obispo de Almería que instituyó fray Diego de Deza, arzobispo de Sevilla, en Segovia el 26 de mayo de 1505 no se incluía el lugar de Bayarque ni como parroquia ni como anexo al describir las de la vicaria de Serón, como se ha señalado, fallo probable en la información que recibió dicho prelado porque el lugar existía y no era comprensible que se le privara del servicio religioso.

Sí aparece referencia expresa a Bayarque y no a Tíjola en el informe realizado por Francisco Ortega, deán y provisor de la catedral de Almería, y por Pedro García Atienza, capellán mayor de la capilla Real de Granada, siendo asesorados en las cuestiones arquitectónicas por el maestro de obras y arquitecto Miguel Sánchez, el mismo sería librado el 8 de marzo de1513, señalando que la obra de la iglesia del lugar de Bayarque subiría 70000 mrs.

Es evidente que toda la batalla legal mantenida entre el obispado y el marqués de Villena durante cerca de medio siglo para conseguir que el aristócrata cumpliera con sus obligaciones respecto al edificio y reedificio de los templos parroquiales de sus señoríos, tambien incluiría al templo de Bayarque cuando el mismo se encontrara en situación deficiente

Según la documentación disponible es muy probable que el templo construido durante el S. XVI, estuviera en el mismo emplazamiento que el actual, acaso sobre el solar de la mezquita islámica, pero no han aparecido registros que permitan sostener esta afirmación.

En cualquiera caso el esfuerzo realizado para dotar a Bayarque de su templo parroquial resultó baldío porque dicho edificio también fue incendiado por los moriscos sublevados, igual que los restantes templos de las tierras almerienses del marqués de Villena, donde dicha insurrección alcanzó tanta crudeza.

El resultado de la guerra fue la ruina y, con la despoblación del territorio, una ruptura demográfica que intentó ser solventada mediante un proceso de repoblación propiciado por la corona con el que volver a ocupar dicho territorio. En el seguimiento de dicha iniciativa del estado Tello Gonzalez de Aguilar visitaría Aldeire y Bayarque el 12 de diciembre de 1573, señalando respecto al templo de éste último:

"Ansimesmose visitó la yglesia del dicho lugar , la qual está quemada y no ay beneficiado, ni sacristán,ni hornamentos"

La situación no debía de haber cambiado el 1 de enero de 1578 cuando visitó ambos lugares Arévalo de Suazo, pero en su relación no aparece referencia al edificio de su iglesia.

En un informe remitido a la corona el 26 de enero de 1581 sobre el estado de los edificios parroquiales del reino de Granada figura la iglesia de Bayarque como una de las que:

"Quemaron y desbarataron los moros y no se han reparado ni se puede dezir en ellas missa; dízese en cobertizos y casas particulares".

Por aquellas fechas se arbitró una solución provisional encargando a Pedro Gea cubrir un rincón del templo arruinado y habilitar así un pedazo de la misma.

La situación apenas había cambiado el 26 de junio de 1639 cuando Juan de Ortigosa Duarte, vecino de Tíjola, declaró que en Bayarque:

"Está la iglesia caida y se dice misa en un rrincón mal rreparado, que en ella así munchas beces a oído misa este testigo en el dicho lugar de Baiarque y los benefiçiados en açiendo aire no se atreben a deçir misa porque se a bisto lebantar la ostia de los corporales dençima del altar ia que está desta forma no caben los veçinos para poder oír misa".

Por tanto el lugar de Bayarque llevaba prácticamente 7 décadas sin disponer de un templo cubierto donde albegar sus cultos, salvo que consideremos como tal la solución de urgencia que se arbitró, con una provisionalidad que resultó prolongadísima.

Sin embargo el origen de la solución de dicho problema se remonta al inicio del siglo XVII ya que el 5 de diciembre]] de 1603 el obispo fray Juan de Portocarrero, tras su visita pastoral, declararía ante el escribano Cristobal Sánchez que la iglesia de Bayarque también necesitaba reparo, como las restantes de las tierra almerienses de su familiar el marqués de Villena y duque de Escalona.

Dicha declaración fue el inicio de el proceso, ya citado, que desembarcaría en la reconstrucción de las iglesias almerienses del señorio del Villena.

Dejando aparte las incidencias legales que se han relatado, finalmente el 13 de junio de 1641 el procurador Bartolomé Fernandez , en nombre de la villa de Tíjola y el lugar de Bayarque, solicito ejecutoria. consecuencia de dicha solicitud fue el auto emitido por el Consejo de Castilla el 8 de julio de 1641, mandando se despachase ejecutoria para que los interesados en los diezmos correspondientes contribuyeran a prorrata a la construcción de los citados edificios. El 13-08-1641 el Consejo acordó conceder la ejecutoria necesaria para ello.

Poco despues de la construcción del nuevo templo, en el inventario realizado el 30-10-1971 la iglesia parroquial de Bayarque disponía de los siguientes ornamentos, entre otros: - "Un cáliz con su patena. - Una Cruz de madera sobredorada. - Dos candeleros de açofar. - Dos misales y un manual. - Una cruz de yerro. - Una campana grande y una campanilla para el altar. - Un atril de altar. - Una lámpara. - Un candelero para la Cruz".

En definitiva, un inventario formado por el ornato imprescindible para desarrollar los ritos básicos del culto católico, ajeno a cualquier lujo y distante de cualquier dispendio. Tras la construcción del templo parroquial de Bayarque, son escasas las noticias conservadas acerca del mantenimiento de esta iglesia, no obstante ya entrado el S.XVIII conocemos fueron realizadas ciertas obras en la misma por Agustín Gutierrez, basadas en 5.000 rs. vn. el 4-12-1712 en presencia de Juan Fernando Temprado, mayordomo de iglesias del partido, y de Manuel Barlés, mayordomo de cuentas del marqués.

Ya en la segunda mitad del S. XVIII, en el informe redactado en Almería el 18-6-1768 por el contador Ceferino Jiménez Abellán señalaría sobre Bayarque: "Es lugar de cien vecinos. Su iglesia pertenece al Excmo. Sr. Duque de Escalona, necesita de bastante reparo, especialmente en la torre". Es posible que por aquellas fechas se reparara la citada torre que, según la conocemos, salvo que haya sido alterada en reparaciones recientes, responde a un sobrio programa decorativo barroco, como los que se podían desarrollar por entonces en la zona. "Su renta anual, tres mil novecientos y seis reales vellón; su término tres cuartos de legua de longitud y media de latitud, en que se contienen ciento treinta vecinos" El mismo documento dotó esta parroquia con cuatro presbíteros capellanes. La iglesia de Bayarque pasaría durante el S. XIX las mismas penurias que el resto de la iglesia católica española, en una oleada de cambios políticos que hicieron desaparecer el régimen señorial y las exacciones decimales junto al patrimonio que servía de sostén a las distintas parroquias, consumido en cualquiera de lass oleadas desamortizadoras que se sucedieron desde finales del S. XVIII; sin por ello dejar de atender las necesidades espirituales de la población sobre la que se encuentra. Entrado el S. XX el templo parroquial de Bayarque superó sin problemas excesivos el terrible trauma que supuso la guerra civil española para buena parte del patrimonio eclesiástico del obispado de Almería, pero lo que no pudo superar fue el afán constructivo del obispo Alfonso Ródenas García, que sustituyó la armadura mudejar que tenía el templo desde el S. XVII, buena parte de los muros ya se ha señalado que son anteriores, por una cubierta anodina inclinada a dos aguas, que refuerza su interior mediante diversos arcos diafragma, adosando algunos espacios que son aprovechados para las capillas laterales o para otras funciones. Una intervención tan intensa como la señalada fue realizada al parecer hacia 1958, según se desprende de la lápida situada en el sotocoro del templo, en la que algún devoto del obispo en cuestión le recordó como constructor del templo, hecho que no responde a la realidad. Del templo construido en el S: XVII solo quedan de recuerdo los canes o zapatas sobre los que descansa el grueso tirante que sostiene el coro y de etapas posteriores probablemente el perfil de su campanario, muestra de la severidad que tuvo la intervención del año 1958, época en la que la escasez de medios, unida a la falta de sensibilidad imperante en el momento se confabularon para destruir el elemento que mayor valor daba al templo parroquial de Bayarque, empobreciendo su arquitectura y su carácter de testimonio y documento del pasado de dicha población hasta los niveles en que hoy se encuentra.

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