Mausoleo Romano (Abla)

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El Mausoleo Romano de Abla responde a un edificio funerario de tipo turriforme, caracterizado por la verticalidad y el considerable desarrollo de la altura en relación con la superficie de la base.


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En la Península Ibérica este modelo se desarrolla desde la costa mediterránea a la atlántica, y puede fecharse en época de Adriano (siglo II d.C.), abandonándose en el siglo V, para, tras ser usado como torre-fuerte en época islámica, transformase en ermita cristiana, dando lugar a un monumento excepcional.

El inmueble se encuentra asociado a un importante yacimiento denominado Alba Bastetanorum que tiene sus orígenes en plena etapa ibérica y que en época romana corresponde a la quinta "mansio" de la Vía Cástulo-Malaca, situada entre las ciudades de Acci y Urci. Las investigaciones realizadas en el entorno del mausoleo han detectado un área funeraria en el que presumiblemente puedan existir otras estructuras fúnebres por lo que es necesaria su protección como zona arqueológica.

Descripción

Descripción: El mausoleo romano altoimperial de tipo turriforme de aedícula abierta, cerrado por bóveda de arista, innovación patente en la época de Adriano, habría que fecharlo en la segunda mitad del siglo II. A lo largo de su historia el edificio ha sufrido diferentes intervenciones que han supuesto la modificación de sus fachadas sur y oeste, quedando prácticamente completa la correspondiente a su lado oeste, que solo presenta una pequeña reforma en su parte lateral izquierda baja y la del lado norte, que fue perforada para la realización de una puerta.

Tras los estudios arqueológicos llevados a cabo en el mausoleo, se deducen dos momentos cronológicos más antiguos. El primero se desarrolla durante el siglo II de nuestra era y se corresponde con el de la construcción y utilización del mausoleo. A partir de ese momento se abandona la construcción, para a partir de la segunda mitad del siglo III, iniciar una ligera recuperación de la actividad. En el siglo IV se aprecia una reutilización doméstica del espacio y su abandono hay que fecharlo en el siglo V.

En el período musulmán el mausoleo se vio transformado en torre-fuerte con un carácter defensivo. Posteriormente, y tras la conquista, el edificio fue convertido en ermita.



piramidal. El material empleado para su construcción varía de un muro a otro como consecuencia de las diferentes épocas en las que fue edificado. De la época romana se conservan muros de mampostería y mortero, mientras que de época musulmana quedan restos de tapial y mampuesto.

Su planta es un cuadrado de 4,80 por 4,80 m que se eleva sobre una plataforma rectangular de mampostería y mortero de 6,35 por 5,10 m. El prisma cuadrado desplazado hacia el norte de la plataforma queda formado por muros de 0,65 m de espesor que delimita un espacio interior de 3,50 por 3,50 m.

En el cuadro interior se inscribe la cripta funeraria que corresponde a una fosa rectangular. Está cubierta por una bóveda de medio cañón, realizada con hiladas de piedras, más o menos planas, unidas por mortero. Por encima del cierre de la bóveda se realizó el piso de la cámara ritual, en la que aparece un banco corrido que se adosa a la pared norte. El resultado es un monumento funerario de dos pisos. En el interior se realizó una cripta, que una vez cerrada quedó sin acceso, pues sólo existe la citada fosa rectangular destinada al difunto y la pequeña bóveda por encima que la cubre. El piso superior era accesible desde la puerta de entrada, en él queda el banco corrido que se utilizaría para el culto o ritual periódico. Esta cámara queda cubierta con una bóveda de aristas. La iluminación y ventilación se resolvieron mediante dos óculos, uno de sección troncocónica, situada en la pared este, de 0,90 cm de diámetro interior por 0,70 de exterior, el otro de sección cilíndrica, situado en la pared oeste, de menor tamaño.

En los arranques y en desarrollo de los arcos de la bóveda es posible distinguir algunos restos de la ornamentación pintada que existió en el mausoleo.

En el exterior, el alzado norte es el mejor conservado. El alzado sur, es el más transformado. Es muy posible, que por encima de la cubierta, existiera otro elemento de cierre, probablemente piramidal.

Presumiblemente el tejado estaría rematado por una pirámide de piedra, según describe el informante D. Pascual Madoz.

En las excavaciones realizadas en 1987 fue descubierta una fosa sepulcral, apareciendo asimismo en el exterior del mismo fragmentos de una escultura de mármol blanco de un togado en tamaño próximo al natural y se constató la reutilización de dicho espacio como vivienda durante el siglo IV;desde el siglo XV ó XVI hasta 1936 serviría como Ermita de San Sebastián,a pesar de haber perdido algo más de la tercera parte de sus muros sustentantes,restituidos burdamente con sillarejo común. Lo más destacable es su interior, donde se encuentra la cripta funeraria, que está formada por una fosa rectangular de 0,80 m. de profundidad cubierta por una bóveda de medio cañón, formada por hiladas de piedra sobre la que se extendía el piso del edificio. De esta forma el mausoleo constaba de dos partes independientes e incomunicadas:

La Cripta Funeraria o parte inferior que albergaba el cuerpo del difunto. La Cámara ritual o planta superior destinada al culto, a la que accedía el personal mediante una escalinata para efectuar los rituales. Su iluminación y ventilación estaba asegurada mediante dos óculos abiertos en los muros este y oeste que subsisten actualmente. Como se ha adelantado anteriormente, esta edificación ha desempeñado distintas funcionalidades en el transcurso del tiempo. Gracias a ellas la han permitido llegar hasta nosotros en un estado aceptable de conservación. Se conservan manuscritos del siglo XVI que aluden a la existencia de una ermita destinada al culto de S. Sebastián. Prueba de ello es la hornacina existente en su interior donde estaría colocada la imagen religiosa. Esta modalidad de enterramiento fue muy extendida en el imperio romano entre finales del siglo I y III por el litoral Mediterráneo y suratlántico español. Por sus características y estado de conservación el mausoleo romano constituye una joya arquitectónica, fruto de la civilización romana asentada en Abla.

Referencia

ORDEN de 24 de junio de 2004, por la que se resuelve inscribir, con carácter específico, en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz, como Monumento, el Mausoleo Romano de Abla y su entorno, y como Zona Arqueológica el yacimiento denominado Alba Bastetanorum, sitos en el término municipal de Abla (Almería).

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