Historia de Las Tres Villas

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Cuando en 1976, el Consejo de Ministros aprobó la fusión, a petición de ellos, de los municipios de Escúllar y Doña María-Ocaña, se cerraba un paréntesis de siglo y medio de separación de tres villas que hasta la Guerra de la Independencia formaron una misma estructura municipal dividida en tres parroquias, justo como ahora vuelve a estar.

Situados Ocaña y Doña María bajo el Montenegro de Sierra Nevada, sobre las riberas del Río Nacimiento, y Escúllar en frente, bajo las cotas de confluencia entre Sierra de Baza y la Sierra de los Filabres y sobre las riberas del Río Escullar, la bonanza económica que las caracterizó en los años posteriores a la Guerra de la Independencia animó a estas tres villas que hasta 1740 habían pertenecido a Abla a emprender en solitario una aventura que duró un siglo. porque ya en 1920 Doña María y Ocaña se fusionaron para aprovechar su cercanía (un kilómetro y medio que, entre algunas casas se reduce a pocos cientos de metros) y afrontar juntos problemas económicos y de servicios que, lógicamente, tenían en común, y porque cinco décadas más tarde se unía a ellos la cercana Escúllar.

Situado Ocaña a la falda misma de Sierra Nevada y en el margen izquierdo del río Nacimiento y Doña María en el margen derecho ya en el valle, estos pueblos sobre la misma carretera, y que comparten estación de ferrocarril, tienen orígenes distintos. El de la Venta de Doña María se remonta a la época romana, aunque siglos después, en el XVIII, y cuando Ocaña aparece ya como barriada de Abla, no era, según documentos, más que una cortijada. Ocaña, por su parte, ha pasade igualmente a la historia por ser vecino de su villa Don Gonzalo Chacón, Contador Mayor de Castilla y hombre del más próximo entorno del Condestable Don Alvaro de Luna, servidor del Condestable al que los Reyes Católicos facultaron para formar un Mayorazgo que reuniera sus señoríos.

Ahora bastante remodelados, Doña María y Ocaña han conservado siempre, pese al deterioro que han mostrado años atrás, un aire de villa en algunas de sus edificaciones que contrastó siempre con el paisaje urbano, mucho más de alta montaña, de Escúllar su tipología más campesina y un lugar, pese a la poca distancia que los separa, de carácter marcadamente pedregoso.

Referencias

  • Información obtenida de [1]

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