Antonio López Díaz

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Antonio López Díaz. Alhama de Almería 1928 - Almería 2013.

Biografía

Antonio López Díaz, nació el 12 de enero de 1928 en Alhama. Desde pequeño manifestó un gran interés por el dibujo. Con nueve años se su familia decide irse a vivir a Almería. Comenzó a trabajar en una tienda de comestibles que había Quemadero, y en su camino de vuelta a casa diariamente pasaba por la puerta del taller y estudio de Jesús de Perceval, parándose largos ratos mirando por una ventana el trabajo que allí se realizaba.

Un día Jesús de Perceval le propuso trabajar con él. Desde ese momento comenzó a trabajar de aprendiz preparando maderas para los retablos de iglesias con el fin de dorarlos con pan de oro, haciendo policromías, tronos, etc. Hicieron muchos trabajos, sobre todo en iglesias, ya que todo había quedado muy deteriorado después de la guerra. Retablos como los de la Compañía de María, la Patrona y la Catedral.

Compaginó su trabajo con sus estudios en la Escuela de Artes y Oficios de Almería, donde realizó cursos en las materias de pintura, dibujo y modelado.

En 1945, tomó contacto con la recién creada Tertulia Indaliana, asistiendo a sus primeras reuniones y participando en cuantas manifestaciones plásticas celebra la Tertulia dentro y fuera de Almería. Su primera exposición la realiza en el Museo de Arte Moderno de Madrid en 1947, siendo seleccionado por la Academia Breve de Crítica de Arte que dirigía el maestro Eugenio D'Ors para figurar en el VI Salón de los Once, celebrada en el Museo Nacional de Arte Moderno en 1948

En 1953, decide marcharse a Brasil, donde pasó doce años. Vivió en ciudades como Brasilia, Río de Janeiro y Sao Paulo. Trabajó muchísimo y dejó constancia de su buen hacer en muchísimos lugares donde hizo grandes obras. Sobre 1965 regresa de nuevo a España, influenciado por una enfermedad de uno de sus hijos. El reencuentro con su tierra le hace comenzar a pintar, dedicándose profesionalmente a la decoración con escayola.

A finales de los ochenta Antonio realizó su segundo viaje a Brasil, donde realizó de nuevo, decoraciones por encargo, pinturas murales y algunas esculturas. En su estudio siempre hay siete esculturas que representan las caras de los siete fundadores del Movimiento Indaliano.

En los últimos años, Antonio López Díaz sufrió un cambio profundo en su forma de ver la pintura. Comenzó a pintar abstracto y descubrió que la mezcla de colores le provocaba una sensación nueva.

Imágenes

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